Vivencia del yoga

Hacía algún tiempo que estaba pendiente desarrollar el apartado relativo a mi experiencia, formación y, en definitiva, la forma como entiendo el yoga. Quizás en próximas aproximaciones podremos reflexionar sobre el yoga hoy en día, no tanto en términos personales y sí más sociológicos -que me parece más interesante-. Hoy nos centramos en este aspecto puramente personal. Por si ayuda a las personas que están pensando en participar en Nosaltres Yoga Lavapiés a hacerse una idea de qué se van a encontrar.

Una práctica regular: escuelas y profesoras/es

“Si lo puedes fotografiar, no es Yoga”.

Nunca había pensado ser profesor de yoga. Para mí el yoga era una forma de contrarrestar los efectos negativos de mi trabajo como investigador en sociología, en un tema muy duro emocional y políticamente, con jornadas de largas horas frente al ordenador y sedentarismo. A partir del 2012 empecé a asumir cierta disciplina en la práctica, por aquel entonces practicaba en un centro de ocio del barrio de Lavapiés (El Horno), de la mano de Carlos Alonso, a quien guardo mucho cariño. Durante dos años sólo me preocupé de asistir a mi práctica y poco a poco aquello fue generando cambios en mi cuerpo (que se tonificó) y en mis hábitos (el tipo de alimentación, los horarios…). Comprobar que aquello no era una mera práctica física sino que había algo más me llevó a buscar otros espacios donde aprender algunas de las claves del Ashtanga tradicional. Realicé un par de talleres, primero, con Rafa y, después, con Jose Carballal en la escuela Mysore House Madrid, ellos me abrieron una puerta muy hermosa. Después en 2015 me incorporé como practicante regular con Borja Romero en Ashtanga Yoga Madrid. Por horarios he coincidido poco con Borja, pero cada uno de sus ajustes y su acercamiento tranquilo y sosegado al yoga sigue siendo una inspiración. La mitad de los días en semana practicaba con Sara Méndez quien me enseñó a respetar mi cuerpo, la alineación e introducir aún más paciencia y calma en mi práctica. El resto de los días practicaba con Alexia Pita. Aunque también coincidí en algunas clases con Susan, con Raul y con Carmen, quienes siempre me han dado claves muy interesantes. Finalmente, al abrir su escuela Alexia decidí comenzar una práctica habitual en Ashtanga Shala Madrid con ella, pues su nueva shala me permitía tener el seguimiento continuo de una única profesora, fue una decisión muy difícil. Estoy muy contento de participar en su escuela, su humildad, generosidad, alegría y respeto al proceso personal de cada uno es realmente nutritivo y motivador.

SAM_2978

Talleres y cursos: en busca de las raíces

No encontrarás aquí el relato romántico de un viaje a la Índia y el encuentro mágico con un gurú. Ahora bien, vivir en Madrid y asistir a la escuela de Borja me ha permitido a mí y a otros practicantes acceder a grandes maestros que han aportado la vivencia de toda una vida dedicada al yoga. Peter Sanson en cada una de sus visitas nos insiste en la práctica tranquila, relajada, sencilla, donde la profundidad y la respiración guían la práctica. Cada año su taller es una fuente de inspiración muy emocionante. David Williams nos enseñó su “yoga con sentido común para toda la vida“, con un escrupuloso respeto al cuerpo, evitando micro-lesiones y molestias, haciendo de la práctica algo por y para el goce y el disfrute, sin exigencias ni adrenalina. Graeme Northfield nos acercó al trabajo de alineación, activación/relajación selectiva y profunda en cada asana, el trabajo de la respiración en un cuerpo plenamente consciente sin las dinámicas del día a día. Conchita Morera nos acercó a la filosofía del yoga con su introducción a los Yogas Sutras de Patanjali y un interés especial por comprender los textos clásicos y valorar aún más el idioma Sánscrito. Es absolutamente recomendable formarse con Conchita, probablemente de las personas hispanoparlantes que mejor dominan el sánscrito. Después he participado en otros talleres diversos de todos ellos aprendí especialmente sobre la respiración desde un punto de vista anatómico con Manu. Todos estos talleres y cursos poco a poco me han permitido una acceso gradual a las raíces profundas del yoga tal y como fue desarrollado por Krisnamacharya y enseñado por Pattabi Jois. Lo más importante de todo es que sigo en un proceso abierto de formación.

1970400_10152024941786964_1850884470_n (1)

Formación en la ciencia y el arte del yoga con Tomás Zorzo (Rama)

“Cuando el alumno/a está preparado aparece el/la maestro/a” Frase anónima.

Durante el año 2017 pude asistir a un taller de Tomás Zorzo y su visión del yoga, su gran experiencia y formación me hizo decidirme y me inscribí posteriormente a su formación de profesores en el Arte y la Ciencia del Yoga. No es una formación de profesores de Ashtanga, pues se respeta el método tal y como fue instituido por Pattabi Jois (puedes ver en detalle esto aquí). Pero en cambio es una basta formación en teoría, práctica, filosofía del yoga: meditación, asanas, pranayama, textos clásicos, anatomía… Vivir quince días esta experiencia ha contribuido a conocer de primera mano el sentido del yoga y los orígenes del Ashtanga Yoga, tal y como lo enseñó Pattabi Jois, antes de su mercantilización y mundialización, cuando en la shala de la ciudad de Mysore apenas había media docena de occidentales. Tenemos una inmensa suerte de tener tan cerca a un maestro del nivel de Tomás (Rama). Él me ha permitido ir a la fuente y profundizar aún más sobre la figura de Krisnamacharya y sus enseñanzas. Con el tiempo espero ir compartiendo parte de lo aprendido en futuras entradas del blog. Namaste Rama.

4ee4be2a-e2f3-44a6-9779-2cd6dc94e821

La fuente: de Pattabi Jois a Sri T krishnamacharya

“No es la persona la que debe adaptarse al Yoga sino el Yoga el que se debe ajustar de forma correcta a la persona.” Krisnamacharya

Un defecto profesional es siempre buscar la fuente de la fuente, comprobar qué hay de nuevo en cada sucesor y qué permanece. Haber asistido a cursos y talleres (siempre es una experiencia limitada) con diversos alumnos de Pattabi Jois me ha permitido identificar algunos elementos común en todos ellos. Sin embargo, hay algo que en cierta forma me ha obsesionado, saber cómo fue enseñando el método por Pattabi Jois y conocer a su vez cómo enseñó Krisnamacharya. Pues bien, si hay una constante es que todo cambia y cambió con el tiempo en función de las diferentes circunstancias. No es igual la forma de enseñar de Pattabi Jois a compatriotas Indios a cuándo es visitado por media docena de occidentales que permanecen largos periodos de tiempo practicando a su lado, o cómo enseñó en la última época, donde cientos de occidentales le visitaban por estancias cortas de un mes o algo más. Por ejemplo, hay posturas que no estaban en la primera serie y fueron introducidas siguiendo criterios de Pattabi Jois. Incluso la alineación de los pies o la apertura de las piernas ha ido cambiando a lo largo de los años. Otro ejemplo más, la respiración en intensidad y número de respiraciones se fue reduciendo (de diez, a ocho a ahora cinco), con prácticas más dinámicas… Pero, sin embargo, este es el método tradicional. Digamos que la tradición para permanecer ha de adaptarse en algunos elementos, por esta razón, en lugar de “tradición” igual deberíamos referirnos al método oficialidad, tal y como ha sido instituido por Jois y su familia en el Shri K Pattabhi Jois Ashtanga Yoga Institute .

Krisnamacharya por su parte hizo lo propio, no enseñó toda su vida lo mismo, es más, desarrollo diferentes sistemas en función de las necesidades de sus alumnos: para jóvenes guerreros y estudiantes un sistema dinámico y vigorizante que hoy conocemos como Ashtanga, en la parte madura de su vida un sistema más cercano al Vinyasa Krama y en la última etapa algo más cercano a lo que hoy conocemos como Viniyoga (otro día espero poder hablar en detalle de esta cuestión). En realidad cada sistema fue nombrado, sostenido y mundializado por sus discipulos, Krisnamcharya se centró principalmente en extender al yoga, desarrollando tantos sistemas como tipos de personas y sus necesidades. Hoy en día cada vez contamos con más literatura sobre las enseñanzas de Krisnamcharya, son un buen acercamiento, pero siempre parcial, limitado y sujeto a todo tipo de errores de interpretación. En cualquier caso, hay elementos muy interesantes común a sus enseñanzas, como la introducción del pranayama en la asana. Esto es algo, que hasta donde sabemos es un desarrollo propio de este genio, sin raíces previas. Todos sus sistemas de asanas son sistemas donde se une la postura y el pranayama. Actualmente me sigo formando mediante diversos textos clásicos y modernos, que recogen las enseñanzas de Krisamacharya, subiografía o reflexionan sobre la evolución del yoga. Sin olvidar los textos clásicos del Yoga… mientras continuo con mi practica.

Screen Shot 2015-02-17 at 10.12.34

Mis mayores maestros/as: los practicantes en Nosaltres

“Me pregunté qué sería de mi yoga si, por ejemplo, mi cuerpo quedara cuadripléjico. ¿Qué haría si no pudiera ser un fanático del Ashtanga nunca más? ¿Ahorcarme a mí mismo con mi retorcida yoga mat? ¿O había más? ¿De qué se trata el yoga si sacamos el cuerpo cualificado?” Gregor Maehle.

Empecé demasiado pronto a enseñar asanas, mi contrato en la universidad terminaba y sin ningún tipo de ingresos me propuso una buena amiga que me sumara a Nosaltres. El proyecto era fascinante, un Ateneo Cooperativo, basado en principios de horizontalidad, asamblearismo, autoempleo y no asalarización, principios feministas, ecológicos y, algo muy importante, precios populares y accesibles. Ahora bien, no sabía qué enseñar, me propuse incluso enseñar algo de sociología, pero no había mucha demanda por no decir ninguna. Empecé a pensar en dar alguna clase de asanas y de forma un tanto temeraria así lo hice. Guardo una gratitud inmensa a aquellos/as que me dieron la oportunidad de iniciar el taller de yoga en Nosaltres durante las primeras sesiones. Al principio la práctica era guiada y veía que era imposible que las personas pudieran seguir ese ritmo constantemente, aquello definitivamente no era yoga, era una práctica deportiva muy dinámica (y a la larga, peligrosa) que mantenía en clase sólo a las personas más atléticas o motivadas. Entonces, comencé a introducir el sistema mysore y todo mejoró, pero en cierta manera me estaba convirtiendo en un pequeño fanático del Ashtanga (texto muy recomendable). Ahora bien, sigo encontrando dificultades pues no todos/as los practicantes/as pueden o van a poder hacer nunca ciertas asanas complejas. ¿Por qué? En ocasiones porque la práctica es muy limitada, en ocasiones una o dos veces por semana. Pero esa es su vida y yo en lugar de rechazarles tengo que adaptar el yoga para que en ese espacio de tiempo interioricen y experimenten lo más profundamente el yoga  y , tal vez así, como suele pasar,  vayan ampliando sus días de práctica (y algunos, apuesten por practicar en escuelas oficiales). Por otro lado, los cuerpos de las personas que practican en Nosaltres vienen con historias complejas previas (lesiones, hábitos corporales negativos de décadas, ausencia de cualquier tipo de práctica deportiva previa), y es necesario adaptar las posturas para que vayan en beneficio de su salud no de la asana tal y como se ve en las fotos de personas con cuerpos atléticos. Todo esto me ha obligado a estudiar mucho, a aprender, a cuestionar mi propia práctica y mi enseñanza. Recientemente introduzco en algunos casos algunas variaciones o posturas adicionales en función de la necesidad de las personas, también, añado algunas clases guiadas desde una lógica más cercana al sistema vinyasa krama.

En definitiva ellos/as son mis mayores maestros puesto que con sólo ser sensible a sus situaciones me brindan la posibilidad de sentir y experimentar mediante sus cuerpos las mejores modificaciones en busca de las formas más saludables (sin olvidar los consejos de mis maestras/os). Trato de seguir un principio que está ya en las enseñanzas de Krisnamacharya: lo más importante es tu respiración y que la asana esté al servicio de tu salud.

A mis maestros, gracias por vuestra confianza y enseñanzas.

Christian.

 

El siguiente mantra está dedicado a la protección de los maestros, entre ellos, nuestro propio gurú interior.